La clave no radica en conseguir el efecto wow, sino en resolver de forma atractiva la necesidad del cliente.

El verdadero reto del diseño digital es garantizar que se resuelva a nivel visual y de la manera más eficiente la necesidad única de cada cliente, que puede variar en función del sector, la marca y el producto digital a diseñar. 

En este sentido, algunos proyectos demandan que el diseño cumpla funciones informativas, aclare dudas y acerque el producto al cliente. Si este desafío no se supera, el diseño no aporta valor alguno. En todo caso, sea cual sea el producto o soporte, es crucial buscar el equilibrio, la armonía y la limpieza en el tratamiento visual para lograr un diseño efectivo.

Al servicio del cliente

Cuando hablamos de dar respuesta a las necesidades del cliente, el diseño no puede ser un elemento limitante, y debe asegurar que el producto sea comprensible, la experiencia de usuario sea buena, y que refuerce el posicionamiento único de la marca. 

A la hora de diseñar productos digitales como los configuradores, por ejemplo, buscamos que la experiencia de usuario sea inmejorable. Cuando la solución de digitalización le hace la vida más fácil al usuario es cuando realmente el proyecto es un éxito y la herramienta se convierte en un activo más en la organización.  

Teniendo en cuenta que las soluciones están pensadas desde la funcionalidad, son productos vivos que deben estar alineados al negocio y que se modifican siempre que sea necesario mejorar la experiencia de usuario. La funcionalidad de un configurador de oferta, por ejemplo, es que el equipo comercial realice ofertas de forma autónoma y ágil y, por tanto, el diseño debe hacerlo posible.

Tiene que ser apetecible

Las soluciones digitales tienen que provocar las ganas de ser utilizadas, y por tanto, el diseño y todo el contenido - visual y escrito -, tiene que estar orientado a alcanzar este objetivo. Por esta razón y siguiendo nuestros principios de claridad, eficiencia, consistencia y belleza, en WEGETIT/ huimos siempre de lo complejo y lo vacío.

A la hora de abordar un nuevo proyecto, partimos de la necesidad del cliente para encontrar soluciones y conseguir que el producto final sea un éxito, teniendo siempre en cuenta cómo podría evolucionar el producto digital desde su versión “producto mínimo viable” (MVP) hasta el nice to have, una versión evolucionada e ideal del mismo.

Un configurador o una plataforma de distribuidor es un éxito cuando los usuarios manifiestan lo bien que funciona, cuando los equipos comerciales los acogen con entusiasmo, cuando las herramientas se vuelven imprescindibles y cuando, en definitiva, aporta valor al proceso comercial.

Más allá de lo bonito

Podemos hacer cosas muy bellas, pero lo que más nos reta es diseñar y desarrollar productos que funcionen bien, que se integren en el día a día del área comercial de las organizaciones y que su impacto en el negocio sea algo real, tangible y medible.

Diseñamos soluciones de digitalización comercial muy chulas, pero nuestra visión va mucho más allá de lo estético.